Filtros
Hoy en día es muy extraño encontrase con una fotografía natural, sin filtros. Cada vez que nos tomamos un selfie, por ejemplo, tendemos a utilizar filtros de ciertas redes sociales (como Instagram o Snapchat) o editamos la fotografía con ciertas aplicaciones. Esta costumbre arrasa entre la población joven.
Pero...por mucho que nos puedan hacer mejorar nuestra imagen los filtros, ¿realmente son buenos? La respuesta está clara: no.
Todo comenzó con la llegada de Snapchat en 2011 (en Estados Unidos), cuando los retoques a fotografías que antes solo utilizaban las grandes estrellas se transformaron en una tarea sencilla y al alcance de todos. Esta red social fue la primera en crear filtros predeterminados para que sus usuarios pudiesen compartir sus fotos retocadas. Tras ella son muchas las que nos dan la posibilidad de aplicar photoshop de manera rápida y sencilla. En especial, los jóvenes es el colectivo que más emplea estos retoques, pues al fin y al cabo son una generación crecida con la cultura del selfie, acostumbrados a mostrar ciertas poses delante de la cámara o a retocar sus fotografías si no se ven bien.
En un inicio, se empleaban a modo de diversión (para ponerte unas orejas de perro por ejemplo y pasar un buen rato), pero hoy se ha convertido en una herramienta de belleza, y en algo realmente enfermo, pues hay gente que es incapaz de verse sin un filtro ya que su mente tiene una imagen concebida con esos retoques.
La mayoría de estas herramientas de retoque emplea técnicas de visión artificial para analizar los detalles y lograr comprender las imágenes del mundo real, es decir, un dispositivo detecta nuestra cara y superpone un malla facial invisible a la que añade por ejemplo unas orejas de perro, uno bigotes de gato, pecas... Estas técnicas triunfan (lo que se demuestra por ejemplo con Tiktok, Snapchat o Instagram)
También cabe destacar el enorme riesgo para nuestra seguridad que esta acción conlleva. Cuando nos descargamos una aplicación de retoques se piden una serie de permisos de acceso (a contactos, galería , micrófono, archivos o ubicación) y al aceptarlos damos a conocer información privada sobre nosotros. Por eso es importante leer la letra pequeña de estas aplicaciones.
Está bien emplear estás técnicas para pasar un rato agradable o para ocasiones puntuales, pero debemos tener cuidado cuando su uso se lleva a niveles extremos.
estoy de acuerdo contigo pero mi opinion a la pregunta de que si son buenos la respuesta no seria no porque yo creo que nos son ni buenos ni malos con ellos te puedes divertir y sacarte alguna foto chula pero es cierto que tenemos que saberlo usarlo con consciencia ya que como tu dices te aisla de la realidad y luego odias verte sin filtros y debemos querernos sin filtros porque es lo que somos en realidad no podemos depender de los filtros
ResponderEliminarMe gusta tu razonamiento porque es verdad que actualmente los tenemos tan a mano que hay personas que ya no saben hacerse fotos sin filtros porque no se gustan sin filtros, y se olvidan de la realidad.
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